La capital de Honduras enfrenta una emergencia hídrica crítica debido a que los embalses principales tienen reservas de agua potable para solamente 40 días si no se registran lluvias intensas. El gerente de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS), Gustavo Boquín, advirtió que el suministro actual solo está garantizado hasta el 23 de agosto de 2026.
Aunque la Represa Los Laureles se encuentra apenas a un 35% de su volumen útil, la capacidad real es menor debido a la acumulación de lodo. Los ciudadanos del Distrito Central reciben servicio en sus grifos una vez por semana. La escasez obliga al uso exclusivo de camiones cisterna, esto ocasiona que el precio por barril de agua informal continúa en aumento.









