La crisis hídrica que golpea a Tegucigalpa vuelve a quedar expuesta con la preocupante sequia que atraviese el Río Guacerique, que alimenta la represa Los Laureles. El principal afluente del embalse luce prácticamente seco, dejando al descubierto la gravedad de la escasez de agua que enfrenta la capital.
La imagen de los afluentes reducidos a pequeños charcos es una señal de alerta sobre la vulnerabilidad del sistema de abastecimiento. Mientras las lluvias no logren recuperar de manera significativa las fuentes de agua, miles de familias capitalinas continuarán enfrentando restricciones para acceder al vital líquido.









