Jair Bolsonaro siempre está envuelto en polémicas y arrancó el 2021 demostrando que piensa seguir en la misma línea. ¿La razón? Apareció con un bote en una playa de San Pablo, nadó hasta la costa y provocó una aglomeración por los bañistas que se acercaron a saludarlo en plena crisis sanitaria por el coronavirus. Lo curioso de la llamativa presentación es que lo hizo con la camiseta número 10 del Santos, el próximo rival de Boca en la Copa Libertadores.







