El Banco Central de Honduras (BCH) presentó este lunes la revisión de su Programa Monetario 2026-2027, en la que mantiene perspectivas favorables para la economía nacional, pese al complejo entorno internacional. La institución proyecta un crecimiento económico estable, una inflación que convergería al rango de tolerancia a finales de 2026 y anunció nuevas medidas para fortalecer la política monetaria y facilitar el acceso a divisas.
Desde la publicación del Programa Monetario (PM) en abril de 2026, la evolución de la economía mundial continúa en un contexto de marcada incertidumbre geopolítica. Es así, que las perspectivas de crecimiento mundial se revisaron a la baja, asociadas principalmente a las políticas arancelarias restrictivas, el aumento histórico en los precios internacionales de los combustibles ante las persistentes tensiones en Medio Oriente, posibles correcciones en los mercados financieros y presiones al alza sobre las tasas de interés de largo plazo.
En este sentido, el Fondo Monetario Internacional (FMI) espera en su World Economic Outlook (WEO), actualizado en julio del presente año, que el crecimiento mundial se desacelere a 3.0% (3.1% estimado en abril de 2026), anticipando una recuperación gradual hasta 3.4% en 2027, pero siempre se ubican por debajo del promedio histórico de 3.7% registrado en el período 2000-2019. En cuanto a la inflación mundial, se prevé que alcance 4.7% en el año en curso (4.4% estimado en el informe anterior), como resultado del incremento en los precios de la energía y los alimentos, para atenuarse a 3.9% en 2027.
En este contexto, los desafíos del entorno internacional continúan afectando a la economía hondureña, principalmente a través de los ajustes en los precios internacionales de las materias primas, reflejándose en un deterioro en los términos de intercambio durante 2026 y previendo condiciones externas menos favorables respecto a 2025.
Contexto Nacional
Persisten los retos macroeconómicos para el país, como ser, en el corto plazo por la reciente aceleración de la inflación doméstica debido al aumento en los precios de los bienes importados; agravada por la histórica inercia en la inflación, que se ha agudizado desde las últimas décadas, explicada principalmente por saldos monetarios elevados, que en los últimos cuatro años se expandieron para financiar el gasto de gobierno mediante emisión inorgánica, alimentando potenciales riesgos de una mayor inflación.
A pesar de este escenario complejo, la coyuntura macroeconómica hondureña se mantiene en una senda positiva, apoyada por una postura de política monetaria acomodaticia en el que la Tasa de Política Monetaria (TPM) se encuentra acoplada a la tasa de la Reserva Federal de los Estados Unidos de América (FED) y cercana a su tasa de interés neutral, lo que permite equilibrar los riesgos inflacionarios y salvaguardar la posición externa.
Asimismo, la postura de política monetaria acomodaticia (no restrictiva), ha permitido que las tasas de interés del mercado se ajusten a la baja, registrando durante los primeros meses de 2026, una disminución de tasas en todos los sectores económicos. Esta reducción gradual en la tasa activa y la disponibilidad de liquidez del Sistema Financiero ha explicado en parte, la recuperación parcial del crédito, mostrando aceleración en préstamos otorgados al sector agropecuario, servicios e industria.
De tal manera que, la economía hondureña ha sido resiliente durante el primer trimestre de 2026, registrando un crecimiento de 1.2% del Producto Interno Bruto (PIB) respecto al último trimestre de 2025, situándose por encima del promedio observado en la región centroamericana (0.8%). Este resultado, estuvo impulsado por la mayor contribución del consumo privado, la inversión pública y las exportaciones, destacando la evolución favorable de actividades generadoras de empleo como el sector agropecuario e industrias alimenticias, entre otras.
En lo referente al sector externo, a pesar del déficit comercial, la cuenta corriente de la BOP registra un superávit al primer trimestre de 2026, que se explica por los ingresos de remesas familiares. Dicho resultado también ha sido apoyado por una política monetaria consistente y equilibrada. Dado lo anterior, al 16 de julio de 2026, se ha logrado una acumulación robusta de Reservas Internacionales Netas (RIN) de USD1,261.6 millones (con una cobertura de 6.7 meses de importación) respecto al 27 de enero del año en curso, pese a un entorno internacional incierto.
En cuanto a la inflación, Honduras históricamente ha registrado una inercia que sitúa su tasa de inflación por encima del promedio de la región centroamericana, debido a problemas estructurales, principalmente el asociado a la cantidad de dinero relativa al tamaño de la economía, por lo que la emisión monetaria explica alrededor del 40.0% de la inflación histórica, destacando que en los últimos cuatro años se expandió por financiar el gasto de Gobierno mediante emisión inorgánica, sin reflejarse en mayor crecimiento económico.
Es así como, las acciones tardías de política monetaria entre 2022 y 2024 y el lastre de expansión monetaria, aunado al surgimiento de choques externos, como los aumentos recientes en los precios de los combustibles, han resultado en ajustes más rápidos de los precios internos, conllevando a una mayor inercia inflacionaria. Es por ello que, a junio de 2026, la inflación total interanual de Honduras se ubicó en 5.83%, por encima del promedio de la región.
Ante este contexto desafiante y con el fin de mitigar el aumento del ritmo inflacionario, el BCH ha implementado acciones prudentes de política monetaria, realizando una mayor absorción monetaria mediante el uso de Operaciones de Mercado Abierto (OMA), lo que permitió reducir la emisión monetaria de 16.5% a 11.0% entre diciembre de 2025 y julio de 2026, con un costo acumulado de política monetaria de aproximadamente L2,007.1 millones al 15 de julio de 2026. Cabe resaltar que, el BCH adoptará medidas adicionales de política monetaria mediante el aumento en los montos ofertados en la subasta de Valores del BCH y en la tasa de reporto inverso, vigente a partir de agosto.
El BCH también ha implementado un plan para mejorar el acceso a la divisa en 2026, tanto para empresas, como para ciudadanos en general, destacando que los principales resultados son, un menor ritmo de deslizamiento cambiario, registrando al 15 de julio una variación acumulada de 1.46%, menor a la observada el año previo (3.19%) y la reducción a cero de los rechazos en la subasta de divisas. Adicionalmente, con el propósito de apoyar al sector exportador, se está revisando la Normativa de Repatriación de Divisas, con el objetivo de actualizar y flexibilizar los plazos por producto y región, los cuales no se modificaban desde 1994.
Además, en 2027, se espera fortalecer el marco de política monetaria implementando un plan gradual para la adopción de un esquema de metas de inflación, que contempla como prioridad flexibilizar el acceso a la divisa.
Las proyecciones de las principales variables macroeconómicas se mantienen favorables para el cierre de 2026 y 2027, respecto a lo previsto en el PM. Al respecto, el escenario de riesgo para el crecimiento económico y la inflación se visualiza más equilibrado en comparación al PM. En cuanto a las perspectivas de inflación, se prevé que la misma converja al rango de tolerancia (4.0% ± 1.0pp) a finales de 2026, en la medida que los efectos de propagación del choque de oferta se disipen.









