La tragedia provocada por los dos terremotos de magnitudes 7,2 y 7,5 que sacudieron la costa central de Venezuela continúa agravándose. El balance oficial fue elevado a 1,450 fallecidos, mientras que al menos 3,150 personas resultaron heridas y 12,721 familias permanecen damnificadas, según informaron las autoridades venezolanas.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, detalló que los sismos dejaron 774 edificios afectados o colapsados, de los cuales 189 sufrieron destrucción total y 585 presentan daños parciales. Las labores de búsqueda y rescate siguen activas en las zonas más golpeadas, especialmente en el estado de La Guaira, donde continúan los esfuerzos para localizar sobrevivientes entre los escombros.
En las operaciones participan más de 2,600 rescatistas internacionales, apoyados por decenas de equipos caninos, vehículos especializados y toneladas de suministros médicos y humanitarios enviados por distintos países. Las autoridades mantienen la esperanza de encontrar personas con vida, aunque reconocen que el paso del tiempo reduce las posibilidades de nuevos rescates.
Mientras avanza la atención de la emergencia, el Gobierno venezolano mantiene suspendidas las clases en las zonas afectadas y continúa evaluando los daños en viviendas, escuelas e infraestructura pública. Organismos nacionales e internacionales siguen coordinando la distribución de ayuda humanitaria para miles de familias que perdieron sus hogares a causa del desastre.









