Por: Gabriela Raudales
Armenia se convierte en un nuevo foco de tensión entre Rusia y Occidente debido a su acercamiento a la Unión Europea y su progresivo distanciamiento de Moscú.
El Gobierno de Nikol Pashinián congeló su participación en la alianza militar liderada por Rusia e intensificó sus vínculos con la UE, lo que el Kremlin interpretó como una amenaza a su influencia en el espacio postsoviético.
En respuesta, Rusia ejerció presiones diplomáticas, económicas y mediáticas, incluyendo sanciones comerciales, advertencias energéticas y campañas contra el Gobierno armenio, en un contexto marcado por la campaña electoral en el país. Mientras tanto, Estados Unidos ganó protagonismo en la región al impulsar iniciativas de paz y proyectos estratégicos en el Cáucaso, lo que refuerza el giro geopolítico de Armenia hacia Occidente.









