La selección de Brasil logró una agónica remontada y avanzó a octavos de final del Mundial tras imponerse 2-1 a Japón en Houston. El equipo dirigido por Carlo Ancelotti enfrentó momentos de tensión, pero mantuvo la calma para definir el duelo en los minutos finales y conservar la ilusión de avanzar en el certamen.
El primer golpe lo dio Japón. Kaishu Sano abrió el marcador en el minuto 29, lo que obligó a Brasil a modificar su planteamiento y buscar alternativas ofensivas. La respuesta sudamericana no se hizo esperar tras el descanso: Casemiro igualó el partido al minuto 56 con un cabezazo certero que revitalizó el ánimo del equipo.
El tanto definitivo llegó gracias a Gabriel Martinelli, quien aprovechó una oportunidad clara y, con un remate preciso, sentenció el partido. Así, Brasil selló su boleto a la siguiente ronda, dejando atrás la amenaza de una eliminación prematura.
El entrenador italiano fue el encargado de explicar el desarrollo del encuentro tras la clasificación. Ancelotti destacó la capacidad de su equipo para no perder la compostura: “Aunque encajamos goles, el equipo no perdió la paciencia. Creo que también estuvo bien en la primera parte. Fue un buen partido, forzamos un poco más los centros en la segunda parte y al final salió bien”, valoró el técnico y subrayó la mejoría gracias a la presión y a la insistencia por las bandas.
Respecto a la ausencia de Neymar en el campo, Ancelotti explicó: “Estaba esperando a Neymar en la prórroga. Hablé con él, si no íbamos a empatar el partido, entraba en el minuto 60, en el minuto 65. Pero como logramos empatar, no quería alterar la estructura, ya que el equipo tenía el control del partido”.









