La idea suena a ciencia ficción, pero no lo es: científicos respaldados por la NASA han confirmado que la rotación de la Tierra ya no es la misma y se está desacelerando. Este fenómeno, impulsado principalmente por la influencia gravitatoria de la Luna y cambios en la distribución de la masa del planeta, está alargando los días poco a poco, rompiendo la creencia de que siempre duran exactamente 24 horas.
Aunque algunos titulares hablan de “días de 25 horas”, la realidad es menos inmediata pero igual de impactante. El alargamiento ocurre en escalas casi imperceptibles —milisegundos por siglo—, pero constantes. Incluso factores modernos como el cambio climático, el deshielo de los polos y la actividad humana están alterando la velocidad del planeta, sumando presión a un proceso natural que lleva millones de años en marcha.
Pero que no cunda el pánico: ese supuesto “día de 25 horas” no llegará mañana. Según los cálculos científicos, harían falta alrededor de 200 millones de años para que el cambio sea tan drástico. Aun así, la advertencia es clara: la Tierra está cambiando, el tiempo no es tan fijo como creíamos y hasta sistemas críticos como el GPS dependen de estas variaciones. El planeta sigue su curso… pero el reloj ya empezó a moverse.









