La toma de posesión de Nasry Asfura se desarrolla a puerta cerrada, sin acceso directo del público, como parte del esquema establecido para el acto oficial.
La ceremonia se realiza en un espacio con ingreso restringido y presencia limitada de invitados acreditados.
En los alrededores se han instalado pantallas gigantes en la vía pública, desde donde ciudadanos siguen la transmisión en vivo del evento, aunque sin contacto directo con el mandatario ni participación en el protocolo oficial.
La modalidad, marcada por la ausencia de cercanía con la ciudadanía, genera comentarios y expectativa entre la población, en medio del inicio del nuevo período presidencial.









