El cardenal Óscar Andrés Rodríguez, en la homilía dominical cuestionó que hay unos que quieren seguri en los mismo,”hay quienes creen que volver a la normalidad, es volver atrás, a lo mismo, a la misma corrupción, a la misma politiquería, a la búsqueda del poder, sabiendo que eso es relativo, que tarde o temprano los que tienen el poder para servirse de sí mismos, tendrán que dejarlo”.
“Lo que verdaderamente vales es si estamos viviendo una vida con sentido o una vida vacía, vemos la muerte a nuestro alrededor,también puede tocarnos”, señaló.
“En nuestro modo de hablar con estas palabras hacemos referencia a las situaciones en las que parece que todo está en contra de nosotros,experimentamos dificultades y el desanimo y la tristeza puede invadirnos, sentimos que el viento no es contrario, todo se nos hace difícil, pero a pesar de todo, aunque no podamos avanzar contra el viento difícil, necesitamos mantenernos de pie con todas nuestras fuerzas para no hundirnos”, continuó el religioso.
“En estas circunstancias en que estamos viviendo en el mundo, pareciera que todo el viento es contrario; el dolor de esta pandemia que sigue avanzando, el dolor de tragedias como la que ha ocurrido en el Líbano, pareciese como que el viento es contrario en todo”.
“Y para colmo de males la corrupción que aflora por todas partes y aquellos que se quieren aprovechar para enriquecerse ilícitamente o aquellos que manipulan precios y quieren explotar aquello que duele, que el pobre explote al pobre; el viento contrario”, agregó el cardenal.
“Es Señor de la muerte, aunque nos duele ver cómo cada día aumenta el número de contagiados y tristemente de los muertos; la reacción de los discípulos es la de gritar llenos de miedo creyendo que el Señor era un fantasma, cuántas veces nuestros miedos se proyectan sobre la realidad y nos hacen ver fantasmas por todas partes; nuestros miedos deforman la realidad, cuántos fantasmas están enraizadas en nuestros miedos y cuántos sufrimientos llevan consigo”.
“Hoy, vemos avanzar el calendario y muchos pueden decir este año 2020 está siendo un año perdido, depende de los criterios con los que lo juzguemos, en muchos aspectos, ha sido un año ganado, no perdido, en muchos aspectos para una gran mayoría de las personas se han planteado las realidades que verdaderamente valen, no es el dinero, no es la apariencia, no es la misma corrupción ni la política, lo que verdaderamente vale es si estamos viviendo una vida con sentido o una vida vacía, vemos la muerte a nuestro alrededor, también nos puede tocar, cómo debemos presentarnos ante el Creador, con las manos vacías, llenas de superficialidad o felices de no cansarnos de hacer el bien y de continuar haciéndolo a pesar de las dificultades”.








