El papa explicó en su homilía que “Belén significa ‘casa del pan’, y en esta casa el Señor convoca hoy a la humanidad, pues Él sabe que necesitamos alimentarnos para vivir. Pero sabe también que los alimentos del mundo no sacian el corazón”.
Criticó que, sin embargo, “el hombre se convierte en ávido y voraz. Parece que el tener, el acumular cosas es para muchos el sentido de la vida”.
“Una insaciable codicia atraviesa la historia humana”, lamentó Francisco durante esta misa en la que los católicos conmemoran el nacimiento de Dios.
Y citó entonces “las paradojas de hoy, cuando unos pocos celebran banquetes espléndidamente y muchos no tienen pan para vivir”.
Lo que alimenta la vida no son los bienes, sino el amor; no es la voracidad, sino la caridad; no es la abundancia ostentosa, sino la sencillez que se ha de preservar
Para el pontífice argentino, “Belén es el punto de inflexión para cambiar el curso de la historia”.








