Dos agentes veteranos que encabezaban la división antiterrorista de la oficina de campo del FBI en Washington D.C., Michael Burgwald y su adjunto Courtland Rae, fueron destituidos y reasignados de sus cargos tras desestimar una investigación relacionada con presuntas llamadas de acoso contra Katie Miller, podcaster conservadora y esposa de Stephen Miller, asesor principal de la Casa Blanca.
De acuerdo con fuentes cercanas al proceso, el equipo de investigación concluyó que las llamadas telefónicas denunciadas por Miller no alcanzaban el umbral legal ni operativo requerido para abrir un expediente formal en el FBI, al no identificarse ningún nexo con amenazas terroristas o seguridad nacional. Sin embargo, la decisión de desestimar el caso provocó el rechazo de la alta dirección.
El hecho ocurre bajo la gestión del director del FBI, Kash Patel, periodo caracterizado por múltiples destituciones, degradaciones y jubilaciones forzadas de personal de carrera que participó en investigaciones previas sobre el entorno de la administración. Por su parte, Darren Cox, alto ejecutivo de la sede capitalina, emitió un comunicado asegurando que la remoción fue una “decisión de personal de la oficina local basada en las necesidades de la misión” y negó que la orden proviniera de la dirección nacional.









