En el marco de su visita apostólica al santuario de Lourdes, en Francia, el papa León XIV sostuvo un encuentro privado con siete víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros del clero e instituciones de la Iglesia católica. Durante la jornada, el Pontífice instó a la jerarquía eclesiástica a mantener la “máxima vigilancia” y avanzar de forma decidida para erradicar este flagelo.
El Santo Padre escuchó en audiencias individuales y en una reunión colectiva los testimonios de sobrevivientes de agresiones vinculadas a casos de resonancia en el país europeo. Tras los diálogos, las víctimas difundieron una declaración conjunta señalando que la apertura al diálogo con el Vaticano no representa el abandono de sus exigencias históricas en materia de reparación, transparencia y justicia.
Ante la Conferencia de Obispos de Francia, León XIV reconoció el trabajo emprendido en los últimos años para afrontar el doloroso impacto de la violencia sexual dentro de las instituciones eclesiásticas, subrayando la urgencia de profundizar los mecanismos de prevención y denuncia sin atenuantes ni encubrimientos.









