Fernando Alonso no se guarda nada. Tras cruzar la línea de meta en el Gran Premio de España, decimoséptimo y a dos vueltas del ganador, Kimi Antonelli, el asturiano fue directo al grano: “El motor ha sido muy malo”. Lo dijo sin rodeos, y es que ya no tiene ganas de disimular una frustración que lleva meses acumulando.
“Creo que hoy me ha costado controlar el turbo, y casi se me cala el motor en las paradas en boxes y también en algunas de las banderas azules, al dejar pasar a los demás y reducir la velocidad”, explicó después. Su malestar, sin embargo, no se queda solo en lo mecánico.
Alonso lleva tiempo cuestionando también la filosofía de los motores actuales, con un peso cada vez mayor de la parte eléctrica. Ya lo dijo tras el Sprint del Gran Premio de Gran Bretaña, cuando criticó el sistema de recuperación de energía y el superclipping: “No necesitas ninguna intervención ni talento del piloto para adelantar a un coche que va delante. No necesitas frenar más rápido que nadie, no necesitas adelantar por fuera, no necesitas correr ningún riesgo”.
Aston Martin ya ha tomado una decisión: no habrá más evoluciones para el coche este año. Todo el esfuerzo, incluido un aligeramiento previsto para las próximas citas, se guarda para 2027, la temporada en la que el equipo espera empezar a rentabilizar la llegada de Adrian Newey. Mientras tanto, Honda reconoce que su único margen real pasa por ajustar la calibración.









