Adam Mosseri, director de Instagram, reconoció ante la corte de Oakland que, pese a los nuevos controles parentales y restricciones para menores, los adolescentes siguen prácticamente igual de enganchados a la plataforma. Durante su testimonio del martes 25 de agosto, admitió que las medidas implementadas por Meta “no cambiaron demasiado” ni la frecuencia con la que los jóvenes utilizan la aplicación ni el tiempo que permanecen conectados. “No existen soluciones mágicas para problemas como este”, declaró ante la jueza Yvonne Gonzalez Rogers, en un juicio que comenzó el 18 de agosto y que enfrenta a Meta con California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey, junto con otros estados.
La declaración de Mosseri fortalece la acusación de 29 estados, cuyos fiscales sostienen que Meta diseñó Facebook e Instagram para mantener enganchados a niños y adolescentes, además de señalar presuntas violaciones a la ley COPPA por la recopilación de datos de menores de 13 años. La Fiscalía también acusa a la empresa de haber ocultado los posibles efectos negativos de sus plataformas relacionados con ansiedad, depresión y suicidio. Días antes, Arturo Béjar, exdirector de ingeniería de Meta, señaló a Mark Zuckerberg y aseguró que cuando el fundador convierte un asunto en prioridad, dentro de la compañía se pueden producir cambios importantes en cuestión de meses.
Mientras enfrenta estas acusaciones, Meta también intenta evitar un golpe económico y regulatorio de enormes proporciones. Según Bloomberg, la compañía negocia un posible acuerdo extrajudicial con los estados para evitar sanciones que podrían alcanzar los 200.000 millones de dólares, además de modificaciones en funciones como el scroll infinito y las notificaciones nocturnas. Meta sostiene que ha eliminado 600.000 cuentas pertenecientes a menores en un periodo de tres meses y rechaza que exista evidencia científica suficiente para afirmar que sus plataformas generan adicción. Sin embargo, el reconocimiento de Mosseri sobre el limitado impacto de las nuevas medidas complica la defensa de la compañía.
El caso podría convertirse en uno de los procesos más importantes contra una empresa tecnológica en materia de protección infantil y ya es comparado con las grandes batallas legales contra la industria del tabaco. Meta llega al juicio después de perder dos demandas similares en 2026 y pagar cerca de 1.000 millones de dólares. Si no logra un acuerdo, Mark Zuckerberg podría ser llamado a declarar antes de octubre, mientras que la jueza Rogers prevé emitir su veredicto ese mes. Además de las posibles sanciones económicas, los estados buscan que los menores no puedan desactivar por sí solos las protecciones y que Meta deje de beneficiarse de los datos de niños, por lo que el fallo podría establecer nuevas reglas para el funcionamiento de las redes sociales.









