Un nuevo estudio volvió a poner bajo la lupa el costo neurológico del fútbol americano profesional: al menos el 24,5% de los ex jugadores de la NFL fallecidos entre 2016 y 2021 tenía encefalopatía traumática crónica (ETC). Los investigadores advirtieron que ese porcentaje marca apenas un piso y que la proporción real podría ser mayor.
Los casos de 878 ex jugadores de la NFL que murieron durante ese lapso fueron analizados por los investigadores, según señaló el estudio. De ellos, se detectó ETC en 215, lo que permitió calcular de forma conservadora que afecta a uno de cada cuatro. De acuerdo con la publicación del New York Times, durante años, gran parte de la evidencia provino de cerebros donados por familias que ya sospechaban la existencia de síntomas, lo que dificultaba medir con precisión qué tan extendido estaba el cuadro entre todos los deportistas.
El trabajo fue elaborado por especialistas de Mass General Brigham con apoyo de datos del UNITE Brain Bank de Boston University, una de las principales colecciones de cerebros de ex jugadores de fútbol americano. El sitio de la National Public Radio (NPR) detalló que ese banco recibió más de 330 cerebros de ex jugadores de la NFL fallecidos entre 2008 y 2021, y que el 93% de esas muestras presentó diagnóstico de la encefalopatía traumática crónica, aunque ese universo no equivale a una muestra aleatoria de toda la liga.
La ETC solo puede diagnosticarse de manera definitiva después de la muerte, mediante el análisis del cerebro. Según The New York Times, en el período 2016-2021 fueron examinados 235 cerebros donados y 215 tenían al menos algún grado de la enfermedad. Los científicos señalaron que el porcentaje mínimo de 24,5% no incluye a los 643 ex jugadores cuyos cerebros no fueron estudiados.
Por su parte, la NPR agregó otro dato relevante: al revisar los certificados de defunción de ex jugadores que no habían donado sus cerebros, los investigadores detectaron otros 215 casos en los que figuraba una enfermedad neurodegenerativa como causa de muerte. Ese hallazgo no permite diagnosticar ETC de forma retrospectiva, pero refuerza la hipótesis de que el nivel real de afectación podría ser más alto.









