Diez días después de la muerte de su padre Jorge Messi, Lionel Messi brilló en el empate 2-2 entre el Inter Miami y Philadelphia Union en el Subaru Park, por la jornada 21 de la Major League Soccer (MLS). El argentino anotó un gol y participó del otro para su equipo, que supo estar en ventaja, pero también sufrió en su visita a Chester, Pensilvania.
El encuentro comenzó con el local en el comando y un Inter Miami sin la pelota y algo incómodo. A los 10 minutos, en la primera llegada a fondo, Westfield desbordó por derecha y envió un centro venenoso al corazón del área, donde apareció Vassilev para abrir el marcador.
A partir de allí, las Garzas quedaron sumergidas en la confusión. Incluso, Philadelphia estuvo a punto de aumentar la distancia, pero el arquero St Clair se quedó con un mano a mano a los 19′. Esa acción ofició como despertador para el conjunto rosa. Primero, Messi habilitó a Suárez, quien cabeceó hacia el centro y propició que Pinter igualara sin oposición.
Y, a los 26, la Pulga, de 39 años, enganchó de derecha a izquierda, encontró el hueco y firmó el 2-1, el primer tanto desde su retorno desde Rosario, donde despidió a su papá. Lo celebró con mesura, con un puño cerrado, abrazos con Segovia, Casemiro y Suárez y una charla con Ian Fray para ordenar el fondo.
El duelo se hizo de ida y vuelta. Con Philadelphia con la obligación de buscar y la contra siempre filosa de los de Florida, a los que le faltó tiza en más de un movimiento como para estirar la ventaja. No obstante, el score no varió y los equipos se marcharon al descanso.









