Fueron no menos de 20 los que interrumpieron el entrenamiento y dividieron al grupo en tres. El tenso diálogo con Alexis Cuello y Nicolás Tripichio
Una vez adentro, se dirigieron a la cancha auxiliar de la Ciudad Deportiva y pararon el entrenamiento que ya estaba llegando a su fin. Ahí, según la información que recogió Infobae, hubo tres grupos.
Los líderes fueron a hablar ahí mismo con el cuerpo técnico, al que le expresaron su apoyo y le dijeron que si tenía que hacer cirugía mayor en el plantel, fuera para delante y que sólo querían ver en cancha a aquellos jugadores que dejaran la vida por la camiseta; otro grupo, con integrantes de primera línea, fue a hablar ya en la nave (la antesala a los vestuarios) con Alexis Cuello y Nicolás Tripichio, considerados los referentes por nombre y edad de un equipo lleno de pibes, y el último grupo reunió a los más jóvenes.
La charla con Cuello y Tripichio fue casi un monólogo barra: les dijeron que armaran una lista con todos aquellos futbolistas que están disconformes con el club, que se quieren ir, así pasan a ser borrados.
Como si ellos fueran los dueños del club. Obviamente que ambos futbolistas les dijeron que todos estaban comprometidos para sacar a San Lorenzo del bajón futbolístico en el que se encuentra, pero la barra no se lo tomó muy en serio: ahí se dio el momento de mayor tensión, cuando les avisaron que si no ganaban y no veían sacrificio en la cancha, la próxima vez iban a volver y no justamente a hablar.









