El fallido plan del FIFA Forward Enterprise (FFE) que Gianni Infantino intentó llevar adelante parece haber abierto una compuerta difícil de cerrar a 7 meses de las elecciones presidenciales en el organismo. Las noticias sobre la estrategia de entregarle la final del Mundial 2030 a Marruecos a cambio del respaldo al mandatario cuestionado –desmentidas desde la entidad con sede en Suiza– y el posterior pedido de disculpas de FIFA tuvo un capítulo de alto voltaje este jueves.
El último mensaje desde la Casa Madre del fútbol había contado con un tono de admisión de errores, pero también de desafío hacia los focos opositores que, especialmente desde Europa, buscan empujar a Infantino a la renuncia: “Tras la retirada del proyecto, se acordó que la FIFA no tolerará más ataques a su integridad, buen gobierno y debido proceso, y que adoptará todas las medidas necesarias para proteger y salvaguardar su nombre y reputación”, remarcaron tras el cónclave en Rabat (Marruecos). Y desde UEFA no tardó en llegar la contraofensiva: seguirán adelante con el boicot a la Copa del Mundo que anunciaron hace una semana.
“Las federaciones afiliadas a la UEFA fueron muy claras en cuanto a las condiciones vinculadas a la no participación en las competiciones de la FIFA. En primer lugar, debían retirarse las propuestas de privatización de las principales competiciones y, en segundo lugar, debían darse garantías de que nunca más se volverían a realizar intentos de este tipo para desfigurar el fútbol. Estas condiciones no se han cumplido. Además, la UEFA dejó muy claro en su comunicado del sábado que ha perdido la confianza en la presidencia de Gianni Infantino. Esa postura se mantiene. El anuncio de ayer de que algunas personas empleadas por el presidente de la FIFA (y cuyas carreras dependen de su favor) están de acuerdo con él no cambia nada”, fue el comunicado de la UEFA que replicó el medio Sky Sports junto con otras agencias periodísticas.









