Un pastor de Florida presentó una demanda por presunta negligencia contra OpenAI y su director ejecutivo, Sam Altman, al asegurar que ChatGPT le brindó información médica equivocada que retrasó su decisión de acudir a un profesional de la salud, situación que derivó en una grave emergencia médica.
El demandante, Scott Winters, sostiene que durante varias semanas consultó al chatbot sobre mareos constantes y problemas relacionados con su presión arterial. Según la acción judicial, la inteligencia artificial interpretó erróneamente los síntomas y le sugirió que permaneciera en reposo en casa, restándoles gravedad.
“Durante seis semanas presenté síntomas graves de embolia pulmonar que ChatGPT había atribuido erróneamente a otra cosa“, manifestó Winters en un comunicado divulgado por el bufete Tech Justice Law, encargado de representar el caso.
La demanda, presentada ante el Tribunal Superior del condado de San Francisco, señala que OpenAI no implementó medidas de seguridad suficientes para evitar que los usuarios confiaran en recomendaciones potencialmente peligrosas relacionadas con su salud.
Semanas después de aquellas consultas, Winters sufrió una embolia pulmonar masiva provocada por coágulos sanguíneos, una condición que, según afirma, lo dejó al borde de la muerte y le impidió continuar con sus actividades laborales.
El pastor también aseguró que la plataforma adaptó sus respuestas teniendo en cuenta su condición de líder religioso. “No solo estuve a punto de morir, sino que también perdí mi trabajo, mi carrera, mi ministerio, mi hogar; lo perdí todo“, expresó.
Por su parte, la abogada Tiffany Brown, representante de Tech Justice Law, afirmó que el caso pone sobre la mesa la necesidad de exigir mayores responsabilidades a las empresas que desarrollan inteligencia artificial.
“La empresa promociona ampliamente a ChatGPT como una herramienta avanzada, incluso como un recurso para personas que buscan información médica, sin pruebas de seguridad rigurosas ni salvaguardas adecuadas“, señaló la jurista.









