El fútbol le debía una Copa del Mundo a Lionel Messi y pagó su deuda en 2022. Pero bien podría haberle entregado una segunda y hubiera sido un acto de justicia a juzgar por su gran torneo a los 39 años. Argentina solo fue inferior ante España en la final de la edición 2026, en un contexto en el que la delegación albiceleste llegó muy disminuida físicamente, por lo que no pudo sostener el ritmo del rival.
Según sus propias palabras, su trayectoria en Copas del Mundo llegó a su fin con 21 goles, 12 asistencias, tres finales y una vuelta olímpica en seis ediciones. Pero eso no significa que su era vestido de celeste y blanco finalizó. Su vigencia le demostró que todavía puede hacer lo que más le gusta: jugar. Y con la casaca que más ama.
El capitán no hizo anuncios públicos sobre su futuro. Ni siquiera dejó alguna señal en la carta que publicó en su cuenta de Instagram, su única manifestación luego del tropiezo en tiempo extra por el gol de Ferrán Torres.
Luego de la final del Mundial, la FIFA fusionó las ventanas internacionales de septiembre y octubre. Es decir, en lugar de los habituales dos partidos, las federaciones tendrán la chance de disputar hasta cuatro encuentros durante estas más de dos semanas de descanso a nivel de clubes (21 de septiembre a 6 de octubre). La restante ventana tiene fecha del 9 al 17 de noviembre. En la última, los rumores marcan que podría disputarse la Finalissima ante España en el estadio Lusail de Qatar, que se había quedado con la organización, pero el duelo quedó suspendido por el conflicto bélico en Medio Oriente.









