La prolongada y extrema sequía ha provocado la pérdida casi total de los cultivos de maíz, frijol y sandía, afectando gravemente la seguridad alimentaria y la economía de cientos de familias de nuestro municipio.
La situación es tan crítica que los arroyos que abastecen de agua a nuestras comunidades han reducido su caudal en aproximadamente un 70 %, evidenciando la magnitud de este fenómeno climático que golpea con dureza a nuestro territorio.
Ante esta realidad, hacemos un respetuoso pero urgente llamado a las instituciones del Estado para que brinden apoyo alimentario a las familias afectadas y contribuyan a mitigar esta crisis. De igual manera, solicitamos a la comunidad internacional que vuelva su mirada hacia los municipios que formamos parte del corredor seco, donde miles de productores necesitan solidaridad y acciones concretas para enfrentar esta emergencia.









