El terror que imponen los grupos criminales que se disputan el control de la plaza volvió a estremecer a Chiapas. Ocho personas ejecutadas fueron abandonadas en el predio El Herraje, sobre la carretera Jitotol–La Cumbre, en una escena de extrema violencia.
Los cuerpos, correspondientes a dos mujeres y seis hombres, fueron localizados algunos embalados y con narcocartulinas colocadas encima, un mensaje atribuido a la pugna entre organizaciones delictivas que mantienen una disputa por el territorio.
La masacre evidencia el nivel de violencia que enfrenta la región, donde los grupos criminales recurren a ejecuciones múltiples y mensajes intimidatorios para infundir miedo. Mientras tanto, los cuerpos permanecen sin identificar y el caso ha generado conmoción entre la población, mientras que las autoridades siguen durmiendo el sueño de los justos.









