Vancouver fue la sede de uno de los partidos más importantes en la historia de la Selección Colombia.
Desde el pitazo inicial ambos equipos intentaron imponer su juego: Colombia priorizó los pases cortos y la posesión, buscando sorprender con un pase largo dirigido a Luis Díaz, mientras que Suiza hizo valer su físico para iniciar transiciones rápidas desde los balones divididos.
En un inicio el plan de los europeos estaba surtiendo efecto y los de Lorenzo no encontraban espacios para desplegar su juego. Poco a poco las líneas de pase fueron apareciendo y la primera gran chance del partido llegó en el minuto 21. Gustavo Puerta recibió el balón en el borde del área, disparó al palo izquierdo y el portero Gregor Kobel alcanzó a despejar el remate.
Cuatro minutos después, Luis Díaz —activo en la banda izquierda desde el inicio— y Luis Javier Suárez intentaron generar peligro en el área rival, aunque sin claridad en las opciones de remate. El jugador del Bayern Múnich no pudo.
Fue entonces Suiza la que respondió con dos aproximaciones consecutivas. En el minuto 30, Fabian Rieder ganó la disputa dentro del área, sacó un disparo cruzado y Vargas bloqueó el balón con el cuerpo. Dos minutos después, Dan Ndoye probó con un remate que terminó también en las manos del arquero colombiano. Ambas acciones pusieron a prueba la solidez de la defensa cafetera, que resistió sin mayores apuros.
Finalmente, el agotamiento hizo mella en ambos seleccionados en el segundo tiempo extra y obligó a la definición desde la tanda de penaltis.
Juan Fernando Quintero, Jáminton Campaz convirtieron para Colombia, y Xhaka, Amdouni e Itten hicieron lo propio para Suiza. Los fallos de Dávinson Sánchez y Manuel Akanji le añadieron suspenso a la definición, pero la atajada de Kobel a Juan Camilo Hernández dejaron a Colombia al borde de la eliminación. Vargas selló la clasificación de Suiza a los cuartos de final desde 1954, mientras que para Colombia surgen las preguntas con el final de una generación y lo que seguirá.










