España sella el pase a cuartos. Se reencontró con su mejor versión para plantar cara a una Portugal que intentó mirar a La Roja de tú a tú. Por momentos los hizo. Pero poco a poco, los de Luis de la Fuente se fueron haciendo grandes sobre el césped de Dallas. Se asentaron en la frontal del área lusa y el pico y la pala buscaron el gol.
Con paciencia movieron el balón buscando los huecos sin éxito. Fue ya en el descuento cuando Mikel Merino entró en acción para sellar el pase a cuartos de España.
Cuando algo funciona es mejor no cambiarlo. Eso debió pensar Luis de la Fuente para afrontar el duelo ante Portugal, donde repetía el once con el que aplastaron a Austria y recuperaron la esencia. La fase de grupos fue un laboratorio. Prueba y error hasta encontrar la fórmula del éxito.
Llegó justo a tiempo, cuando el Mundial entraba en las rondas de partido a muerte. Ante Portugal necesitaba mantener esa tónica, esa frecuencia que les había costado mantener. La esencia y calidad estaba ahí y entraron a escena justo a tiempo. Ese talento y ambición se palpó durante los primeros minutos del duelo ante los lusos.
España disparó primero. Con el pitido inicial todavía resonando en el estadio de Dallas, Oyarzabal firmaba la primera ocasión española y ponía a prueba a Diogo Costa con un mano a mano. Las dos selecciones apretaban para instalar un mismo estilo de juego.
Querían el protagonismo con el balón y predominar con un fútbol ofensivo, rápido y potente con los extremos como mejores armas para crear las mejores ocasiones. Viró entre las dos selecciones.
Por momentos dominó España, inclinando la balanza a su favor. En otros era Portugal quien apuntaba a adelantarse. Las pizarras de Luis de la Fuente y Roberto Martínez chocaron. Un mismo planteamiento para conseguir un mismo objetivo.










