Meta dio un paso importante en su estrategia de hardware al presentar una nueva generación de gafas inteligentes que ya no llevan el sello de Ray-Ban. Con esta decisión, la empresa busca consolidar una identidad propia en el mercado de dispositivos vestibles, apostando por un producto más ligado a su ecosistema de inteligencia artificial.
Las nuevas gafas mantienen funciones ya conocidas, como cámara integrada, micrófonos, altavoces y conexión directa con el asistente de IA de Meta. Sin embargo, el cambio clave no está en la tecnología, sino en la marca y el enfoque: Meta quiere que el dispositivo deje de ser visto como un accesorio de moda con tecnología y pase a ser una plataforma cotidiana de interacción con la IA.

El lanzamiento incluye varios modelos con diferentes estilos, reforzando la idea de combinar tecnología con diseño. La compañía también busca ampliar el atractivo del producto con precios más accesibles, intentando llevar estas gafas a un público más amplio y no solo a nichos tecnológicos o de moda.
Con este movimiento, Meta entra de lleno en la competencia por la “computación en el rostro”, un campo donde también avanzan otras grandes tecnológicas. Más que unas gafas nuevas, el lanzamiento refleja la intención de la empresa de controlar directamente su hardware y posicionarse como referente en la próxima ola de dispositivos impulsados por inteligencia artificial.









