Mientras muchas selecciones aíslan a sus futbolistas durante la Copa del Mundo, Curazao decidió apostar por algo diferente: la salud mental de sus jugadores.
La selección caribeña es la ÚNICA del torneo que permite que sus futbolistas compartan habitación con sus parejas y convivan diariamente con sus familias. Además, la Federación financió el traslado completo de los familiares para acompañar al plantel durante toda la competición.
“Los jugadores pueden compartir una habitación con su pareja y, cuando hay niños, la familia dispone de una habitación adicional. Es bastante único en el fútbol internacional”, explicó Suzanne Huurman, responsable médica del equipo.
La doctora agregó que esta decisión refleja la esencia del pueblo curazoleño: una sociedad cálida, alegre y profundamente unida a la familia.
En un Mundial donde la presión puede ser enorme, Curazao eligió que sus futbolistas no se sintieran solos









