La inteligencia artificial ha entrado de lleno en el terreno de las predicciones deportivas y ahora ha asumido un papel que durante años fue símbolo de la superstición futbolera: el del famoso pulpo Paul. De cara al Mundial 2026, distintos modelos de IA están siendo consultados para anticipar qué selecciones tienen más opciones de levantar el trofeo, desplazando aquel fenómeno viral que marcó el torneo de 2010.
A diferencia del método del cefalópodo alemán, que elegía entre cajas con banderas, los sistemas actuales basan sus pronósticos en análisis de datos masivos, simulaciones y rendimiento histórico de selecciones. Plataformas como modelos estadísticos avanzados y chatbots de IA generan miles de escenarios posibles para estimar probabilidades, incorporando variables como ranking, plantillas y forma reciente.
Las coincidencias entre diferentes inteligencias artificiales también han llamado la atención: varias de ellas sitúan a selecciones como España, Francia y Argentina entre las principales candidatas al título. Aunque los resultados varían según el modelo, la tendencia general apunta a un grupo reducido de potencias futbolísticas como favoritas, replicando en parte lo que ya señalan los análisis deportivos tradicionales.
Este fenómeno ha convertido las predicciones en un nuevo cruce entre entretenimiento, ciencia de datos y cultura digital, donde la IA compite simbólicamente con la historia del “oráculo animal” más famoso del fútbol. Sin embargo, expertos recuerdan que, pese a su sofisticación, estos sistemas siguen siendo probabilísticos y no garantizan aciertos, especialmente en un torneo tan impredecible como un Mundial.









