El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue abucheado por gran parte del público durante su aparición en el Madison Square Garden de Nueva York, en el tercer partido de las Finales de la NBA entre los New York Knicks y los San Antonio Spurs. La reacción ocurrió cuando su imagen apareció en las pantallas gigantes del recinto mientras se interpretaba el himno nacional, momento en el que los abucheos superaron a los aplausos de una minoría de asistentes.
Trump asistió al encuentro como invitado del propietario de los Knicks, James Dolan, y presenció el partido desde un palco dentro del estadio. Su presencia lo convirtió en el primer presidente en funciones en asistir a unas Finales de la NBA, lo que añadió un fuerte componente político y mediático al evento deportivo. Durante la ceremonia, las cámaras lo mostraron saludando desde su asiento mientras el ambiente se mantenía dividido entre apoyos y rechazos.
La visita también provocó un importante despliegue de seguridad en los alrededores del Madison Square Garden, con controles reforzados similares a los de un aeropuerto y restricciones en los accesos. Incluso se cancelaron actividades y zonas de celebración para los aficionados en el exterior del estadio, lo que generó incomodidad entre algunos sectores del público y residentes de la ciudad.
En lo deportivo, el partido terminó con victoria de los San Antonio Spurs sobre los New York Knicks por 115-111, reduciendo la tensión del momento político pero manteniendo la atención sobre el evento. La combinación de deporte, política y medidas de seguridad convirtió la jornada en una de las más comentadas de estas Finales de la NBA en Nueva York.









