Un total de 146,635 niños en Estados Unidos han resultado afectados por la detención de uno o ambos padres, de acuerdo con un nuevo informe publicado por el centro de estudios Brookings Institution, que analiza el impacto humano de las políticas migratorias implementadas en el país.
El estudio detalla que más de 22,000 menores han experimentado la detención de ambos progenitores, una situación que coloca a miles de niños en escenarios de alta vulnerabilidad, especialmente en casos donde no existe una red familiar de apoyo inmediata.
La mayoría de los menores afectados son ciudadanos estadounidenses, lo que ha intensificado el debate sobre las consecuencias colaterales de las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que ha reforzado sus operativos desde el inicio del nuevo mandato presidencial.
Brookings precisa que el 36.5% de los niños afectados son menores de seis años, el 36.1% tiene entre seis y 12 años, mientras que el resto corresponde a adolescentes de entre 13 y 17 años, lo que evidencia que una parte significativa de los casos involucra población infantil en etapas tempranas de desarrollo.
Respecto al origen de los padres detenidos, la nacionalidad mexicana representa el 53.7% del total, seguida de Guatemala con un 15% y Honduras con un 10.7%, reflejando el fuerte impacto de las políticas migratorias en comunidades centroamericanas y latinoamericanas residentes en Estados Unidos.
El análisis identifica a Washington D.C. y Texas como las zonas con mayor concentración de menores ciudadanos estadounidenses afectados, registrando tasas superiores a cinco niños por cada mil habitantes en algunos sectores, lo que ha generado preocupación entre organizaciones sociales y defensores de derechos humanos.









