Orgullo catracho! Fernando Salinas, el hondureño que destaca en ingeniería aeroespacial en Estados Unidos, es un joven originario de Comayagua que está abriendo camino en una de las áreas científicas más exigentes del mundo.
A sus 19 años, Fernando Antonio Salinas Romero estudia Ingeniería Aeroespacial en la Universidad de Alabama. Además, fue seleccionado para participar en un programa internacional de investigación relacionado con clima espacial, física solar y tecnología satelital.
Un joven hondureño con raíces en Comayagua
Fernando nació en Comayagua, Comayagua. Antes de llegar a Estados Unidos, estudió durante 11 años en el Instituto Católico Bilingüe y luego se graduó de Building Minds School, también en su ciudad natal.
Desde pequeño mostró interés por aprender, explorar y crear cosas nuevas. Esa curiosidad fue clave para descubrir una pasión que hoy lo ha llevado a prepararse en el campo aeroespacial.
Su camino comenzó a tomar forma cuando tenía 8 años. En ese momento, su papá le compró un telescopio y Fernando empezó a interesarse por todo lo que existe más allá de la Tierra.
A los 13 años leyó The Martian, una historia que fortaleció su deseo de diseñar soluciones para el espacio. Años después, vivió un momento que marcó profundamente su vida: el fallecimiento de su abuela Nora.

Su llegada a la Universidad de Alabama
El proceso para ingresar a una universidad en Estados Unidos no fue fácil. Fernando cuenta que nadie lo preparó directamente para aplicar al extranjero. Sin embargo, decidió investigar por su cuenta y avanzar paso a paso.
Con el apoyo de su madre, Mónica, comenzó a estudiar para el TOEFL y luego para el SAT. Sus buenos resultados le permitieron fortalecer sus aplicaciones universitarias.
Después aplicó a varias instituciones en Estados Unidos, especialmente en lugares donde la Ingeniería Aeroespacial tiene un crecimiento importante. Finalmente, la Universidad de Alabama fue una de las instituciones que más claridad y apoyo le ofreció durante el proceso.
El camino tomó meses de preparación. También incluyó noches de desvelo, incertidumbre, esfuerzo y una gran adaptación personal, ya que tuvo que dejar el lugar donde creció para mudarse a una cultura diferente.
Una carrera que representa propósito
Para Fernando, estudiar Ingeniería Aeroespacial tiene un significado especial, ya que es una carrera que todavía no existe formalmente en Honduras.
Él considera que esto representa una responsabilidad doble. Por un lado, está construyendo su perfil profesional en un campo donde Honduras aún no tiene una presencia consolidada. Por otro lado, siente que está abriendo un camino para otros jóvenes hondureños interesados en la ciencia y la tecnología.
Su sueño es que, en el futuro, ese conocimiento pueda regresar de alguna forma al país. Ya sea formando a nuevos ingenieros, colaborando con instituciones nacionales o demostrando que un hondureño también puede competir en áreas científicas de alto nivel.
“No hay nadie con mi perfil a quien yo pueda acudir y tener de modelo, y eso para mí no es presión, es propósito”, expresó Fernando.









