El Real Madrid quiso hacer historia en Alemania, pero Alemania golpeó primero. Los blancos abrieron el partido con un gol tempranero.
Querían firmar una noche mágica de esas que solo ellos saben teñir de blanco. Cerca estuvieron de lograrlo, pero enfrente se encontraron con un Bayern con los nervios de acero, dispuesto a imponer su juego independientemente del marcador y resultado. Olise volvió a vestirse de la peor pesadilla blanca.
La primera parte repartió los goles y dejó la eliminatoria en tablas. Fue la expulsión de Camavinga a falta de diez minutos y un gol de Luis Díaz clasificó al Bayern y Olise puso la guinda a la noche.
Los blancos acudían a la cita tras un golpe que les dejaba al borde del KO en LaLiga. Se encomendaban entonces a la Champions, su competición predilecta. Obligados a protagonizar una remontada en el Allianz Arena, dado el 1-2 registrado por los bávaros en el Santiago Bernabéu.
Necesitaban una noche mágica, de esas que solo el Real Madrid es capaz de firmar. Fue un gol tempranero (antes del minuto uno) de Güler lo que dio alas a los madridistas y disparó sus esperanzas. Los aficionados todavía no habían ocupado sus asientos en las gradas cuando la eliminatoria llegó a las tablas.
Con un error de Neuer, los de Álvaro Arbeloa anulaban la ventaja inicial de los teutones.









