La directora del Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), Gabriela Castellanos, advirtió que el constante aumento en los precios de los combustibles golpea con fuerza a la economía hondureña, pese a que la crisis no se originó en el país.
Castellanos insistió en la responsabilidad del gobierno: “Al gobierno le corresponde reducir el impacto mediante la revisión de los mecanismos de regulación, transparentando la estructura de precios y fortaleciendo las políticas de alivio”, dijo, enfatizando la necesidad de acciones concretas.
Sobre la vulnerabilidad estructural del país, Castellanos puntualizó que “la alta dependencia energética y la poca capacidad de responder ante este tipo de golpes muestran la fragilidad de Honduras frente a un mercado que no se controla”.
Asimismo, advirtió sobre las repercusiones en la ciudadanía, aseverando que “la población reduce gastos, limita su consumo, cambia hábitos y disminuye su calidad de vida, porque el dinero, sencillamente, ya no alcanza”.
Finalmente, la directora del CNA subrayó la urgencia de planificación a largo plazo, asegurando que “cada aumento del combustible debe impulsar decisiones concretas para reducir la dependencia, diversificar fuentes y anticiparse a nuevas alzas, mitigando su efecto en la economía de los hogares”.










