Entre el misterio, la angustia y una versión que ya está incendiando las redes sociales, el caso del pequeño Liam Fernando Zelaya Carranza, de apenas 18 meses, ha dado un giro que tiene a todos hablando… y cuestionando.
El menor desapareció el pasado 16 de marzo mientras jugaba en el patio de la casa de sus abuelos, en la comunidad de Pueblo Nuevo, municipio de Marcovia, en Choluteca. Cuatro días de desesperación, búsquedas intensas y rumores que no tardaron en explotar, incluso señalando a su propia madre de haberlo vendido.
Pero la historia no terminó ahí.
El niño fue hallado en unos solares baldíos entre Barrio Nuevo y la colonia Callejas, en condiciones que encendieron aún más la polémica: estaba desnudo, con signos de deshidratación, débil y con arañazos en su pequeño cuerpo. De inmediato fue trasladado a un centro asistencial, donde médicos confirmaron que no presentaba indicios de agresión sexual y que se encuentra fuera de peligro.
Hasta aquí, un caso alarmante. Pero lo que vino después desató un verdadero incendio mediático.
Familiares del menor aseguran que no fue una persona… sino algo más. “¡El duende lo tenía!”, afirmaron sin titubeos, desatando una ola de reacciones, burlas, teorías y debates en redes sociales.

¿Creencia popular o intento de explicar lo inexplicable?
Mientras las autoridades mantienen silencio y aseguran que el caso sigue bajo investigación, la versión del supuesto “rapto sobrenatural” revive historias del folclore hondureño que, para muchos, siguen más vivas que nunca en las zonas rurales.
Y como si fuera un déjà vu, no es la primera vez. En octubre de 2025, otro menor en Concepción de María, también en Choluteca, fue encontrado en circunstancias similares: sin ropa y con una herida en la cabeza. Su familia también señaló al famoso “duende”.
Hoy, entre la fe, el miedo y la falta de respuestas oficiales, la gran pregunta sigue en el aire:
¿qué pasó realmente con Liam durante esos cuatro días?









