México desplegará a unos 99.000 efectivos de las fuerzas del Estado y del ámbito de la seguridad privada para blindar las tres sedes del Mundial (Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara) con el objetivo de mostrar un país «confiable, seguro y organizado» ante la comunidad internacional.
Así lo informó este viernes el general Román Villalvazo Barrios, jefe del Centro de Coordinación Copa Mundial de Fútbol 2026, durante la conferencia presidencial desde Zapopan, en el estado occidental de Jalisco, desde donde detalló la estrategia en materia de seguridad para el torneo deportivo.
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Así es el dispositivo de seguridad de México para el Mundial
Según explicó, habrá tres fuerzas de tareas conjuntas, una por cada sede mundialista, que estarán integradas por 20.000 miembros de las Fuerzas Armadas, sobre todo de la Guardia Nacional; y por 55.000 agentes de la Secretaría de Seguridad Pública (SSPC), así como por efectivos de seguridad privada, lo que elevará a cerca de 100.000 el número del personal desplegado.
En cuanto al equipamiento, se movilizarán 2.100 vehículos militares, 378 vehículos civiles para integrar las escoltas de los mandatarios y las delegaciones de fútbol de países extranjeros o 24 aeronaves como parte de la vigilancia aérea.
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Además, destacó el general Villalvazo, también tendrán 33 drones de vigilancia y monitoreo o carpas descontaminadoras.
En los meses del Mundial (junio y julio) las fuerzas militares coordinarán los vuelos para que las zonas de «libre vigilancia» aérea puedan estar disponibles para evitar «incursiones no deseadas».
«Tendremos sistemas antidrones para la mitigación de cualquier artefacto volador que no esté en nuestra lista blanca (…) Por eso invitamos a los aficionados que tienen sus drones que se abstengan si es que no están registrados en la lista blanca para volar estos aparatos», añadió el general.
Los puntos de especial interés como los aeropuertos, los hoteles, las zonas de entrenamiento y los estadios tendrán un dispositivo particular de seguridad «inmediata, mediata y lejana».
El despliegue también estará integrado por 88 perros especializados en capacidades de detección de explosivos.

Un debate extendido
El debate sobre la seguridad de la Copa del Mundo se avivó tras la oleada de violencia que sufrieron varias regiones del país tras la muerte del líder del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho , en un operativo federal.
Especialmente, en Guadalajara, capital de Jalisco, que fue uno de los epicentros de la ola de violencia desatada por el crimen organizado tras la muerte de ‘El Mencho’ en un pequeño pueblo al sur de la ciudad.
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En este marco, la presidenta mexicana, Sheinbaum, ha sostenido en días recientes que México mantiene su condición de sede y que existe coordinación con la FIFA en materia de logística y seguridad en las ciudades anfitrionas.
México será sede de la Copa Mundial por tercera vez, tras los torneos de 1970 y 1986, y recibirá 13 partidos repartidos entre Ciudad de México, Guadalajara (oeste) y Monterrey (norte).
México y su escalada violenta tras la muerte de El Mencho
La violencia en México se intensificó de forma significativa después de que fuerzas federales mataran a Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, jefe del poderoso Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), durante una operación militar en el estado de Jalisco el 22 de febrero de 2026.
La muerte del capo, uno de los criminales más buscados en México y en el extranjero, desencadenó represalias inmediatas por parte de miembros del CJNG y grupos criminales afines, que se tradujeron en bloqueos de carreteras, quema de vehículos y enfrentamientos con fuerzas de seguridad en varios estados del país.
Las autoridades mexicanas informaron que estas acciones violentas se extendieron por al menos 20 de los 32 estados del país, afectando regiones como Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato y Nuevo León, entre otras.
Los ataques incluyeron bloqueos de carreteras con vehículos incendiados, quema de negocios y enfrentamientos armados, generando un ambiente de tensión y miedo entre la población civil.
Organizaciones de seguridad estiman que al menos 70 personas murieron en los hechos violentos que siguieron al anuncio de la muerte de El Mencho, incluidos miembros de la Guardia Nacional, presuntos delincuentes y civiles atrapados en el fuego cruzado.

Estos disturbios también causaron importantes pérdidas materiales: la violencia dejó daños por más de 254 millones de pesos en vehículos asegurados, bienes afectados por incendios y actos vandálicos, informó la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS).
Ante la escalada de violencia y la proximidad del Mundial de Fútbol 2026, el Gobierno mexicano anunció el Plan Kukulkán, un despliegue de más de 100,000 efectivos del Ejército, Guardia Nacional y policía para garantizar la seguridad en las sedes de los partidos, aeropuertos, hoteles y zonas turísticas.
La presidenta mexicana se trasladó a Jalisco para supervisar las medidas de seguridad y asegurar a la población que se están tomando acciones para estabilizar la situación, destacando la coordinación entre fuerzas federales, locales y aliados internacionales.
Expertos señalan que la muerte de El Mencho deja un vacío de poder dentro del CJNG, lo que puede provocar luchas internas por el control de rutas y territorios, y posiblemente una reorganización de facciones criminales que podría prolongar la inestabilidad.
El gobierno y los analistas también han advertido que, aunque la eliminación de un capo significativo marca un hito en la lucha contra el narcotráfico, la violencia en México es un fenómeno complejo que no se resuelve únicamente con la caída de líderes, sino que requiere políticas integrales de seguridad, justicia y desarrollo social.









