El petróleo intermedio de Texas (WTI, por sus siglas en inglés) cerró este viernes en 90,9 dólares por barril tras la exigencia del presidente estadounidense, Donald Trump, de la «rendición incondicional» de Irán, lo que aumentó los temores de un conflicto prolongado que afecte al suministro global de energía.
El WTI subió un 12,21 % respecto al cierre de ayer, o 9,89 dólares, y en el acumulado de la semana avanzó un 35,63 % sobre el cierre del pasado viernes, cuando terminó en 67,02 dólares por barril, lo que supone la mayor subida semanal desde 1983.
Se trata de una de sus mayores subidas semanales desde la fuerte volatilidad registrada en 2020 durante la pandemia de la covid-19, reflejando el temor de los mercados a una interrupción prolongada del suministro.
Aproximadamente a media jornada, los contratos de futuros del WTI para entrega en abril superaron los 92 dólares, datos que no se registraban desde finales de octubre de 2022, impulsados entonces por los recortes de producción de la OPEP+ que generó la reciente invasión rusa de Ucrania.
Las previsiones de que la guerra en Oriente Medio, que estalló el sábado tras el ataque de EE.UU. e Israel contra Irán, siga adelante ha provocado en los últimos días grandes subidas en el precio del petróleo.









