La ambición marcó el mensaje que trasladó Álvaro Arbeloa, técnico del Real Madrid, en la sala de prensa del estadio Da Luz, donde cayó derrotado hace 20 días y se reencuentra con el Benfica en una eliminatoria de acceso a octavos de final de una Liga de Campeones que, dijo, es el objetivo de su equipo.
«Sabemos de la dificultad del partido, del rival, del ambiente de aquí y de la exigencia que supone para nosotros. El nivel que tenemos que dar para sacar un buen resultado y que debemos dar el máximo para ganar, que es el objetivo. Muy mentalizados para sacar lo mejor de nosotros mismos», aseguró enfocando a la ida en Lisboa.
«Siempre pensamos en ganar. Nuestro objetivo no es sólo eliminar al Benfica, es ganar la ‘Champions’. Es a lo que te obliga este escudo. Pasar la eliminatoria no es una venganza, es un objetivo», añadió.
Poco dado a hablar públicamente de porcentajes de favoritismo en la eliminatoria ante el equipo de José Mourinho, Arbeloa puso el foco en sus jugadores, agradecido por la implicación y la reacción que ve en el equipo.
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«En el fútbol es mucho más fácil ser entrenador que jugador»
«Desde que he llegado he visto una gran predisposición de todos los jugadores. Les hago hincapié en que lo difícil lo tienen que hacer ellos. En el fútbol es mucho más fácil ser entrenador que jugador. Siempre es más fácil decir lo que hay que hacer, que entrar al campo y hacerlo. Ellos son los verdaderos protagonistas que tienen que llevarse gran parte del mérito», dijo.
La buena dinámica liguera, con ocho triunfos consecutivos, cinco con Arbeloa al mando, la desea trasladar a la Liga de Campeones en el momento de la verdad, con la llegada de las eliminatorias.
«Lo bueno del equipo es gracias al esfuerzo y trabajo de todos. Preparan cada partido como si fuese una final y con esa mentalidad, esa exigencia de todos, están llegando buenos resultados pero con la confianza de que podemos ir a más», señaló.
Aprendida la lección de Da Luz y reconociendo que no hay mucho factor sorpresa por parte de José Mourinho, ni suyo al rival, el técnico madridista pidió a sus jugadores «90 minutos de concentración máxima», con atención especial «en el balón parado».
«Para nosotros es un partido nuevo, no pensamos en otra cosa. El último partido está analizado pero el de ahora es nuevo y queremos dar un gran rendimiento con otro objetivo que no sea ganar. Es lo que pensamos al salir a cualquier campo», sentenció, sin dar pistas del once que alienará y si estará en él Kylian Mbappé tras no jugar ante la Real Sociedad por molestias en la rodilla izquierda.

Mourinho, rival de Arbeloa se deja querer por el Real Madrid
El azar fue caprichoso y quiso que el destino madridista en la Champions League quedase en manos de un Mourinho que ya dejó al conjunto blanco sin top-8, y su consiguiente acceso directo a octavos de final, en la última jornada de la fase liga.
Benfica y Real Madrid vuelven a verse las caras este martes y el técnico portugués tiene claro cuál quiere que sea el desenlace: “Me gustaría mucho eliminar al Madrid, pero me gustaría mucho que Álvaro [Arbeloa] ganase la Liga y que se quedase muchos años“.
“He dado todo al Real Madrid. Todo lo que tenía. He hecho cosas buenas, he hecho cosas mal, pero he dado absolutamente todo. Cuando un profesional, sea entrenador o jugador, sale del club con ese tipo de sensaciones, creo que existe una conexión para siempre. La gente respeta que he dado todo, sabe que he dado el máximo, sabe también que he cometido mis errores, pero de un modo general la gente me tiene estima”, valoró.
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Además, recordó que debe ser “de los pocos entrenadores que ha salido del Real Madrid sin ser despedido”. “Cuando tú sales por tu propia decisión, no tienes que reprochar nada, no tienes que envidiar nada. Me fui del Real Madrid con el alma limpia, no olvidaré nunca lo que me dijo el presidente y José Ángel (Sánchez): ‘Ahora viene lo bueno, ahora viene lo fácil, lo difícil está hecho”, relató.

“Pero yo he pensado en aquel momento que era lo mejor para mí, porque mi familia es lo más importante para mí, y también lo mejor para el mundo. Cambiar después de tres años duros, intensos, casi violentos, yo pienso que nos separamos en un momento justo e ideal. Todo lo que Real Madrid ha hecho después solo me ha dado alegría, y no siento que soy parte de nada. El mérito es de quien estaba y de quien ganó“, agregó sobre las Copas de Europa que consiguió el Madrid tras su marcha.
¿Podría volver a sentarse en el banquillo blanco? “He dicho ya en una entrevista que he hecho antes de venir que lo único que existe es que tengo un año más de contrato con el Benfica“, ha dejado claro, tras aseverar que no busca “alimentar historias que no existen”. Su vinculación con los lisboetas, reveló además, es “un contrato especial” que “tiene una cláusula que es muy fácil de romper” por ambas partes, pues fue “firmado en periodo electoral” con la intención de proteger a la nueva dirección del club.
“La única cosa objetiva que existe es un contrato con el Benfica. Con el Real Madrid, cero”, insistió. “Y digo más. Me gustaría mucho eliminar al Madrid, pero me gustaría mucho que Álvaro [Arbeloa] ganase la Liga y que se quedase en el Real Madrid por muchos años, porque es un entrenador con mucha capacidad, y un chico con mucho madridismo dentro y con la personalidad para entrenar al Madrid, que no es para todos“, manifestó.
También tuvo palabras de alabanza para Florentino Pérez, con quien habló por última vez tras su fichaje por Las Águilas: “Me dijo que estaba muy contento porque volviera a un gran club. Cuando jugamos aquí en casa, él no vino, no estuvo en Lisboa, no le pude saludar. Tengo una gran amistad con el presidente y con su familia. Y ya está, no hay que esconderlo”.
“El Real Madrid es el candidato número uno a la Champions. Espero un adversario parecido al que se ha visto después del partido contra nosotros”, reconoció respecto a la ida de la eliminatoria. “El entrenador ha tenido la capacidad de percibir algunas cosas, de modificar algunas cosas, de salir de una situación difícil, de una derrota inesperada y pesada, para ahora sumar tres victorias consecutivas”, valoró.
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Al mismo tiempo, Mourinho admitió que “si ganar una vez al Real Madrid es muy difícil, ganar dos veces es mucho más difícil, y ganar una eliminatoria es aún más difícil“, aunque apuntó que “lo más importante de todo esto es la motivación que ellos tienen, que creo que no es eliminar al Benfica, es ganar la Champions”.
“No pienso que sea necesario un milagro para que eliminemos al Real Madrid. Pienso que es necesario que el Benfica esté a un nivel máximo, casi rozando la perfección. Obviamente, el Real Madrid es el Real Madrid. La única cosa comparable es que el Real Madrid es un club gigantesco y el Benfica también lo es. De resto, no hay más nada que pueda ser comparable, pero el fútbol tiene este poder y nosotros podemos ganar”, expresó.
Finalmente, Mourinho espera que la afición madridista se olvide de él la próxima semana en el duelo de vuelta. “Su objetivo es eliminar al Benfica, seguir adelante y si es posible ganar la Champions. Que la gente se olvide de que soy yo“, pidió el portugués, que defendió que la situación del club blanco no es “dramática”, antes de visitar “un estadio de grandes memorias”.
El paso de Mourinho en el Real Madrid
José Mourinho llegó al Real Madrid en 2010, en un momento en que el club buscaba recuperar protagonismo al más alto nivel frente a rivales como el Barcelona. Su fichaje fue uno de los más comentados de aquel año, dado el prestigio que ya tenía el entrenador portugués tras sus éxitos en clubes europeos.
Durante sus tres temporadas al frente del primer equipo (2010-2013), Mourinho dejó una huella profunda tanto en el estilo de juego como en la mentalidad competitiva del equipo. Su enfoque táctico priorizaba el equilibrio entre defensa y ataque, con un rigor que marcó varias campañas.
En términos de títulos, Mourinho conquistó tres trofeos oficiales con el Real Madrid: la Copa del Rey en la temporada 2010-11, la Liga española en 2011-12 (con un récord de 100 puntos y 121 goles anotados) y la Supercopa de España en 2012-13.
Su Liga de récords 2011-12 es especialmente recordada por aficionados y analistas, pues el Real Madrid estableció marcas históricas tanto de puntos como de goles en una sola temporada bajo su dirección.
Estadísticamente, el paso de Mourinho por el club fue exitoso en victorias: en más de 170 partidos dirigidos, superó los 125 triunfos, convirtiendo al Real Madrid en el equipo donde más victorias obtuvo en su carrera hasta ese momento.

Sin embargo, su etapa en Madrid también estuvo marcada por controversias y tensiones internas, con roces públicos con figuras como Iker Casillas y Sergio Ramos, lo que generó división entre la afición y el vestuario.
Además de causar debate dentro del club, Mourinho mantuvo intensos debates mediáticos con rivales como el Barcelona y sus entrenadores de esa época, lo que avivó aún más la histórica rivalidad entre ambos clubes.
Aunque no logró llevar al Real Madrid a una final de Liga de Campeones durante su estancia, sí consiguió llegar a semifinales en tres temporadas consecutivas, lo que reflejó su capacidad de mantener a un equipo competitivo en competencias europeas.
La salida de Mourinho en 2013 fue descrita por él mismo como una decisión personal tras años “duros, intensos y casi violentos” en el Bernabéu, aunque siempre mantuvo respeto por el club y por la experiencia adquirida.
En retrospectiva, su paso por el Real Madrid es visto con dualidad: por un lado, logró una Liga histórica, una Copa y una Supercopa, y por otro, dejó un legado de debates internos y polarización en el vestuario, pero también contribuyó a forjar mentalidad competitiva en un club siempre exigente.









