El 26 de abril de 1935, en Tegucigalpa, la ciudad más aburrida del mundo, como la llamó el poeta Juan Ramón Molina, fue capturado por la temida Policía Nacional del gobierno del presidente Tiburcio Carías Andino, José María Rivas.
¿De qué lo acusaban? De ser “doctor” en asuntos de amarrar personas por medio de polvos de amor, almanaques y pelos de diferentes partes del cuerpo. Por decirlo de otra manera, se dedicaba a la brujería.
En esa misma edición de la Revista de la Policía (30 de junio de 1935), la señora Ildefonsa Mayorga, originaria de Orocuina, Choluteca, fue capturada en posesión de una muñeca atravesada por alfileres. Otra persona dedicada a la brujería…
Publicada mensualmente por Talleres Tipográficos Nacionales, la Revista de la Policía, dirigida por el general Camilo R. Reina, destacaba, entre sus noticias, arrestos de traficantes de aguardiente clandestino y de rateros comunes, así como asesinatos y multas de tránsito.
Un mes antes, el 31 de marzo, Luis Amador, mejor conocido con el alias de “Gallina”, fue enviado a la Penitenciaría Central, después de ser detenido con una vitrola y varios discos (en esa época no existía Bad Bunny), propiedad de don Eliseo Sevilla, vecino de Comayagüela.
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A pájaro le cortaron las alas (Historia de Carías)
“El pájaro”, apodo de Genaro Valerio, nacido y criado en San Buenaventura, soltero, de 45 años, dejó de volar en pillería tras ser aprehendido, acusado de intento de violación a un pequeño de cinco años.
Las revistas de la Policía Nacional nos revelan que tampoco es muy cierto aquello de que en los tiempos del general Carías Andino las personas podían dormir con las puertas y ventanas de sus casas abiertas —señala Óscar Flores López, editor de Colección Erandique, la principal editorial de libros hondureños.
Con el objetivo de contribuir a la conservación, publicación y divulgación de documentos históricos, Colección Erandique, una iniciativa sin fines de lucro que impulsa el empresario y político José Azcona Bocock, comenzó una tarea de digitalización en archivos y bibliotecas nacionales.
El proyecto también genera al menos doce empleos de manera directa e indirecta.
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Hay hechos curiosos: por ejemplo, Julián Chavalí (solo vean qué apellido tan piquetero), fue multado con tres lempiras por circular a altas velocidades en el automóvil con placas 391.
Otro chofer, Julián Valladares, pagó cinco lempiras de infracción por conducir en estado de embriaguez.
Un hecho insólito, visto con los ojos de un hondureño de hoy, es lo que le ocurrió a Salomón Gutiérrez, conductor del carro 1352, quien fue multado con dos lempiras por negarse a darle el paso a otro vehículo.
¿Se imaginan si Tránsito aplicara esa ley con todos los abusos que a diario cometen motociclistas, buseros, taxistas y otras hierbas?
En mayo de 1935, informaba la Revista de la Policía Nacional, hubo matrícula de tres carros y ocho licencias nuevas emitidas. El comandante del Tráfico era Luis F. Castillo.
Seis meses más tarde, Antonio Roque y José López, de 31 y 29 años, respectivamente, fueron puestos a la orden del Juez de Letras 1.º de lo Criminal, bajo los cargos de contrabandear aguardiente clandestino.
Otros ciudadanos fueron detenidos por robo de herramientas de carros y de zapatos (Julián Sosa, en plena borrachera, “le peinó” un par a Antonio Calona), estafa, prostitución o amenazas de muerte.
“A Jacobo Handal Hasbum, palestino nacido en San Pedro Sula, de 28 años, casado, comerciante, residente en Tegucigalpa, se le sigue proceso por lesiones en la persona de Emilio Mourra”, informaba la Revista de la Policía, en su edición de noviembre de 1935.
¿Por qué lo “marimbeó”? No se sabe…
Cuatro rateros fueron detenidos en Tela, acusados de robar utensilios de cocina en las casas de Zima Laschow y Max Lachman.
La Revista de la Policía Nacional tenía, entre otros anunciantes, a Cerveza Imperial, Tónico Bayer, TACA, Banco de Honduras, Hotel Ambos Mundos y La Equitativa, tienda de jabones, telas y madera.
Hubo en esa época crímenes que estremecieron a la sociedad hondureña. Pero de eso hablaremos en otro momento. Por ahora alegrémonos con saber que los célebres ladrones “El Pájaro” y “Gallina”, fueron desplumados por las autoridades… (Óscar Flores López).









