Cientos de velas representan las oraciones o agradecimientos de los fieles católicos para con la virgen de Suyapa, en el marco del 279 Aniversario de Hallazgo de la morenita patrona de los hondureños.
Encender una vela simboliza que la oración continúa incluso después que hayas salido del templo. Mientras la llama arde, se considera que el ruego, el agradecimiento o el pensamiento del fiel permanece activo ante Dios o el santo al que se le dedicó.
Pero desde el punto de vista teológico, la vela encendida representa a Jesucristo como “la luz del mundo”.
Al encenderla, el fiel reconoce la presencia de Dios en su vida y busca que esa luz guíe su camino o disipe las “tinieblas” de sus problemas.
En la mayoría de casos es una veneración, por lo que cada católico que llega hasta la basílica, va con una vela para encenderla en la capilla, donde el calor y la luz se contempla en todo el lugar.









