Aunque no todo ha sido fácil para Zechariah y Shama’a, quienes tienen casi 100 años de edad y viven en Israel, ambos creen que compartir toda una vida ha sido el mejor regalo que han recibido. “Dios nos protegió todo el camino y nos dejó morir juntos a los dos”, comentó el hombre a BBC.
Hay cosas en la vida que pueden darle fe a las personas y convertir a otras en todas unas escépticas, como es el caso de la política y religión, y por supuesto que también el amor.
Debido a sus malas experiencias, es normal que mucha gente dude de la existencia del amor verdadero, y más aún si se habla de aquel que dura para siempre. Pero aunque no lo crean, las relaciones duraderas son posibles y reales.
Claro que las películas románticas pueden exagerar un poco ciertos aspectos, y generar cierto rechazo a la idea de tener pareja, pero lo cierto es que cuando encontramos a la persona indicada el tiempo vuela por lo bien que nos hace sentir, y sin darnos cuenta han pasado años y hasta décadas junto a ella.
Ese es el ejemplo de Zechariah y Shama’a, una pareja judía que lleva nada más ni nada menos que 91 años juntos.
Aunque no todo ha sido color de rosa, empezando por el hecho de que ambos eran huérfanos y tuvieron que casarse siendo niños para evitar hacerlo fuera de su comunidad judía. Fue un comienzo duro, de partida porque no tenían casa y se vieron obligados a limpiar el granero de un burro para poder sobrevivir. “
Con el paso del tiempo su relación fue floreciendo, pero con la persecución al pueblo judío en 1948 la pareja tuvo que abandonar su país y trasladarse a Israel, donde se han establecido y compartido muchos momentos juntos. Su matrimonio dio fruto a 11 hijos y ahora tienen un total de 64 nietos, una numerosa familia.
Ahora con casi 100 años de edad cumplidos, cada vez que la pareja mira hacia el pasado, se dan cuenta de que el amor nunca les ha faltado en sus vidas. “Recuerda, esta es mi primera y última mujer con la que me casé. Nunca la eché”, comentó el hombre en la entrevista.
Su historia ha sido una montaña rusa de momentos hermosos y difíciles, pero están tan seguros de su amor que lo mantienen vivo cada día. “Dios me la ha enviado. Tuve la suerte de ganarla”, mencionó Zechariah a la BBC, agregando: “Dios nos protegió todo el camino y nos dejó morir juntos a los dos”. Literalmente toda una vida juntos.








