Sabias que poner el foco de atención sobre cuestiones simples, como asombrarse por algún rasgo de la naturaleza, los colores, el arte, el ritmo de una canción o mirando una cara familiar puede ayudar a calmar el estrés? Además de renovar la energía, mientras que por un rato desconectamos para conectar con otros sentidos.
Los micromomentos son una forma de contrarrestar el “sesgo de atención negativa” que está metido en todos los seres humanos. Un mecanismo de supervivencia pero también la raíz de problemas de salud mental como los trastornos por estrés, la ansiedad y la depresión. Una de las formas de contrarrestar el sesgo negativo es llamar la atención sobre los micromomentos de alegría, asombro, creatividad o conexión. Se puede incorporar esta práctica a la vida cotidiana mientras se camina, conectando con la naturaleza o haciendo actividades que se disfruten, leer un libro, mirar el cielo o simplemente cerrar los ojos un rato.
Según el filósofo y escritor surcoreano, Byung-Chul Han, “el estrés, que cada vez es mayor, ni siquiera hace posible un descanso reparador. Por eso sucede que mucha gente se pone enferma justamente durante su tiempo libre. Esta enfermedad se llama leisure sickness, enfermedad del ocio. El ocio se ha convertido en un insufrible no hacer nada, en una insoportable forma vacía de trabajo”.
Para el escritor, en la actualidad el tiempo laboral ha totalizado convirtiéndose en el tiempo absoluto, “realmente deberíamos inventar una nueva forma de tiempo. Si resulta que nuestro tiempo vital o la duración de nuestra vida coincide por completo con el tiempo laboral, como en parte está sucediendo ya hoy, entonces la propia vida se vuelve radicalmente fugaz.”
Resaltó que la clave está en “tomar decisiones íntegras” para poder disfrutar de los momentos con ausencia de culpa. Para Melo, es importante entender que para que esto ocurra debemos “tener un equilibrio, un balance interno, saber que el descanso es parte del entrenamiento, entrar en boxes es parte de la carrera, que afilar el hacha es tan importante como talar el árbol.”
“El tiempo es lo más valioso y democrático que existe, todos tenemos 24 horas por día y 7 días de la semana, la diferencia está en cómo cada uno lo puede gestionar, hay factores externos, los que no dependen de nosotros, y también, más de los que creemos, factores internos que dependen cien por cien de nosotros”.








