Aliya Piper recibió una llamada sobre una mamá pájaro que estaba posiblemente herida sobre una cerca al sol, pero cuando llegó no lograba verla hasta que se dio cuenta de que era un podargo australiano, una especie nocturna que se camufla en los árboles durante el día. Por suerte estaba a salvo.
Aliya Piper está acostumbrada a interactuar con la naturaleza gracias a su trabajo. Como rescatista y cuidadora de la vida silvestre con licencia en el sur de Australia, va a donde la llamen para salvar a los animales que lo necesitan.
Y a pesar de que tiene mucha experiencia ayudándolos, siempre aprende algo nuevo y termina sorprendiéndose. Un caso que recuerda fue cuando una mujer la llamó para hablarle sobre una mamá pájaro y sus dos hijos que estaban sentados al Sol en una cerca, rodeados por otras aves más grandes por lo que pensó que la madre podría estar herida. Aliya no dudó en ir a averiguar.
Las aves se encontraban a un minuto de la casa de Aliya, pero aún así le costó encontrarlas. Caminó hacia donde estaba la cerca y las buscó, pero no las localizaba por ningún lado.
“No podía ver los pájaros, solo una extraña madera unida a la cerca“, dijo en una publicación de Facebook donde también compartió las imágenes.
Pero las aves sí estaban donde le habían dicho, solo había que observar con mayor atención. Los pájaros eran de la especie podargo australiano (Podargus strigoides), los cuales son nocturnos y durante el día buscan árboles viejos para dormir y camuflarse según The Dodo, tal como ocurrió en este caso.
Sin embargo la madre había elegido la cerca de troncos para descansar junto a sus hijos, lo que hizo creer que estaba herida. Al parecer le resultó lo suficientemente cómodo como para quedarse.
“Probablemente solo estaban disfrutando del sol y confundieron la cerca de troncos con un árbol“, comentó Aliya en la red social. Y efectivamente el color de su plumaje es fácil de confundir con el de la madera, por lo que es probable que más de una persona se hubiera confundido también.
Y como la rescatista ya había encontrado a la pequeña familia, trató de acercarse para examinarla, pero las aves volaron hacia un árbol cercano. Lo que confirma que podían volar normalmente y estaban sanas y salvas.
“Es la primera vez que he visto volar madera”, dijo Aliya en Facebook. Afortunadamente la llamada fue una falsa alarma, pero la rescatista se siente feliz de haber visto a un grupo de podargos australianos camuflarse tan bien y a plena luz del día.








