Los códigos de conducta y de convivencia en algunos trabajos son mucho más rígidos que otros, como por ejemplo en instituciones gubernamentales, en los servicios de emergencia, como hospitales, o también en fuerzas armadas y de orden.
En esta última categoría se encuentra lo que tiene que ver con los empleados de las cárceles y prisiones, que deben tener reglas estrictas. Sin embargo, a veces esos se rompen, tal como le ocurrió a Elyse Hibbs, una enfermera de 25 años que se enamoró de quien no debía.
La chica trabajaba en la prisión privada de HM en Gales, Reino Unido. Un día se sintió muy atraída con un prisionero que llegó hasta la enfermería del recinto por un problema de salud.
Lo que al comienzo era una bella amistad pasó a ser un romance. Esto no estaba permitido en la cárcel, así que Elyse se veía a escondidas con el prisionero, cuyo nombre no fue revelado por la enfermera. Cuando estaban en su punto más alto de la relación, el convicto fue trasladado a otra cárcel en Manchester por su mal comportamiento.
Los enamorados tuvieron que separarse y pensaron que su romance tendría que terminar. Como ya era casi imposible verse mientras estaban en la misma cárcel, ahora sí que ya no podrían tener contacto alguno.
A Elyse se le ocurrió seguirlo en Instagram y conseguirse el número de teléfono de la cárcel a la que sería trasladado. Así, continuaron su relación prohibida por casi dos meses más.
La pareja hablaba por la línea telefónica de las prisiones y también conversaban a través de videollamadas. Eso llamó la atención de las autoridades y de los oficiales de policía, que comenzaron a sospechar.
Luego de una investigación, los abogados querellantes de la prisión tenían las pruebas para inculpar a la enfermera por su relación prohibida y fuera de la ley.
En las conversaciones ambos se demostraban su cariño. “Él dice que la ama y ella responde que lo ama también. Aunque en las conversaciones la acusada le pide al interno que deje de contactarla, las llamadas continúan sucediendo“, dijeron los abogados.
Elyse se intentó defender diciendo que era “joven, fácil de impresionar y relativamente inexperta” cuando el romance comenzó. Además, dijo que los encuentros siempre fueron a distancia porque ya no estaban en la misma cárcel
Pero eso no fue suficiente y la jueza Tracey Lloyd-Clarke dejó en claro que el actuar de Elyse no era justificable y que seguía siendo incorrecta.
Finalmente, la enfermera fue enviada a la prisión por 6 meses por haberse involucrado con un recluso y puso en peligro su profesión como enfermera. A pesar de que sintió remordimiento durante el juicio, eso no impidió tener que hacerse responsable de sus actos.








