El fenómeno del “spiking” se practica cada vez más en los clubes y discotecas de Europa. Por lo que es importante saber cómo actuar en caso de que ocurra.
El término se refiere a la administración de alcohol o drogas a una persona sin su conocimiento o consentimiento. La intención de esta práctica es incapacitar a una persona, poniéndola en una posición en la que no se resistirá en caso de robo, violencia o abuso sexual. Para el spiking se suelen utilizar drogas ilegales (polvo o pastillas), que se introducen en el vaso mientras uno está distraído.
Un lamentable hecho relacionado a este fenómeno ocurrió en Devon, Inglaterra, donde se llevaba a cabo una boda a la que la abuelita de esta historia fue invitada. Sorpresivamente, de un momento a otro, la anciana comenzó a sentirse mal, perdiendo la consciencia por más de 12 horas.
La señora, quien pidió permanecer en el anonimato, relató que vio que dejaron unos deliciosos cupcakes para servirse entre la ceremonia de la boda y la recepción. Comenzó a comerse uno muy tranquilamente, pero pronto comenzó a sentirse “extraña”.
“Entre la boda y la recepción, se colocaron pastelitos al azar en la mesa que contenían drogas. Si lo hubiera sabido, nunca habría tocado uno. Estaba bien un minuto y luego al siguiente, le dije a uno de los miembros de mi familia ‘No me siento muy bien’, así de rápido me enfermé”, comentó la señora.
Una de sus familiares se acercó al verla mal y “de color gris”, por lo que intentó tomarle el pulso, pero no lo encontraba. Todos comenzaron a preocuparse y, sin previo aviso, se desmayó, estado en el que quedó hasta las 3 de la mañana del día siguiente.
“Me desperté a las 3 am del día siguiente en el hospital. Es horrible pensar que el perpetrador se sentó y vio cómo se desarrollaba todo esto, y luego simplemente desapareció sin rendir cuentas”, indicó.
Señalando que incluso podría haber sido más peligroso, ya que un niño estuvo a punto de comerse uno de los cupcakes, pero tras ver el estado en que ella se encontraba, se lo quitaron de las manos. “Habría sido devastador”, comentó.
Señaló, que ella nunca habría consumido alguna droga, pero que cuando la escondieron en otra cosa, le quitaron su libre albedrío. Otra persona también terminó hospitalizada por la misma situación, y si bien se le informó a la policía, el caso se abandonó por falta de pruebas.
Ante esta situación, la activista antispiking, Dawn Dines, manifestó que va en aumento la tendencia de agregar drogas a bebidas y comida sin la autorización del otro.
“Todos tienen derecho a saber exactamente qué está pasando en su cuerpo. Debe haber igual poder y consentimiento informado; cualquier otra cosa se está disparando. Es por eso que estoy solicitando a la ministra del Interior, Suella Braverman, que amplíe la definición legal de spiking y que lo haga un delito penal”, comentó.








