Se trata de Daniel White, quien meses después de romper con Courtney se enteró que ella y su hermana ganaron más de 70 millones de dólares. “Todos mis amigos se burlaron de mí”, contó.
No siempre las relaciones que parecen ser las ideales tienen buenos finales. Hay veces en que las discusiones, los celos o las indifelidades pueden romper cualquier tipo de relación amorosa que era vista por sus pares como “perfecta“.
Eso fue lo que le ocurrió a Daniel White, un rugbista que terminó su relación con Courtney Davies, una muchacha que conocía desde la infancia y con la que había salido durante dos años.

La relación parecía idílica, ya que ambos se conocían desde casi toda la vida y se llevaban muy bien. Sin embargo, según información de The Sun, el rompimiento entre ambos también tenía otra arista: la joven ganó un premio millonario tiempo después de que se pelearan.
El chico, quien tiene 27 años y es natal de Gales, había cursado en la Monmouth Comprehensive School junto a su novia, pero cuando ella entró a la universidad la relación se deterioró y se separaron.

“Fue un romance entre la escuela y la adolescencia que simplemente se desvaneció. Teníamos diferentes intereses y diferentes amigos“, dijo.
Daniel tenía el plan de irse a vivir con ella, pero luego de que la relación se acabó todos esos anhelos se desvanecieron. Esa pena se hizo aún más grande porque, dentro de lo anecdótica que puede ser la situación, Courtney se hizo millonaria de un día para otro.

La hermana de la joven, Stephanie, compró un boleto en la lotería y ganó 70.216.337 de dólares. Ese premio se lo separaron a la mitad con Courtney y ella se quedó con más de 27 millones de dólares, ya que le dieron una parte al novio de Stephanie.
Cuando Daniel se dio cuenta de esto sabía que sus amigos cercanos se burlarían de él por haber dejado a Courtney. Y eso ocurrió.

“Todos mis compañeros se burlaron de mí. Lo primero que supe de su victoria fue que mi teléfono se volvió loco. Todos los chicos me enviaban enlaces y Snapchats con bromas preguntándome si estaba destrozado. Uno me preguntó: ‘¿cuánto has llorado desde que te enteraste compañero?’“, contó.
A pesar de sentir que tenía mala fortuna, para Daniel solamente quedará en una anécdota. “Simplemente puse mi cabeza en mis manos. Estoy feliz por ellos, pero obviamente siento que podría haber sido yo“, cerró.








