Adam Reason jamás imaginó que padeciendo neurofibromatosis tipo I podría triunfar en un mundo tan prejuicios como lo es la televisión. Pero el famoso show de cocina le abrió las puertas sin problema alguno.
En los últimos añosa televisión, el cine y la industria de Hollywood en general, ha intentado dar un importante paso hacia la inclusión, tanto de personas de la comunidad LGTBQ+, como a discapacitados o personas con capacidades diferentes. Tal es el caso de Mastchef Celebrity, quienes unieron sus filas a Adam Pearson.

Adam Pearson es de esas personas que contagia alegría donde quiere que vaya. Él mismo jamás imaginó que tendría una oportunidad como actor en Londres, Inglaterra. ¿La razón? Padece neurofibromatosis tipo I, una enfermedad genética que le diagnosticaron de pequeño, y le provoca varios tumores benignos a lo largo de su rostro.
Es gracias a su discapacidad, que el hombre nunca pensó que podría triunfar en televisión. Varias veces fue objeto de burlas, por lo que ser querido por el público era algo que no se lo esperaba.

Recientemente, Adam Pearson logró un nuevo paso en su carrera: S e incorporara a MasterChef Celebrity y tendrá que dar todo de sí para que los famosos jueces prueben sus recetas.
Pero, Adam no busca ni el triunfo, ni el millonario premio de la competencia. Lo que el actor valora, es haber sido considerado dentro del programa, a pesar de su discapacidad.

“Creo que la diversidad funciona de la mejor manera cuando ves a personas con discapacidad junto a personas sin discapacidad haciendo lo mismo e interactuando en el mismo campo de juego”.
Adam Pearson a Metro UK.
No solo por el momento los cocineros que forman parte del jurado han alabado las preparaciones de Pearson, sino que el mismo público ha aplaudido la constancia del hombre de 37 años. y las ganas que pone en cada plato que cocina para los chef.

Pero, para Pearson estar en MasterChef no es el gran logro de su vida. Para el hombre, la discapacidad como tal no existe, cuando las ganas de una persona por salir adelante son mayores que el miedo al fracaso.








