La crisis económica también le pasa factura a las sexoservidoras, quienes han recurrido a realizar llamados a sus clientes para que no se olviden de ellas.
Las mujeres dedicadas al denominado oficio más antiguo de la humanidad, se muestran preocupadas ya que dicha actividad ya no les deja ganancias para mantener a sus familias y para comprar alimentos.
Una de las sexoservidores, relató que normalmente cobran una tarifa de 200 lempiras por servicios sexuales por media hora, pero actualmente han decidido hacer una rebaja a 150 lempiras para atraer clientes.








