Enzo ofrece los caramelos en cada auto de São Paulo (Brasil) con la esperanza de salir adelante con su familia, luego de que su casa se derrumbara y perdieran sus trabajos. Aprovechan todos los trabajos temporales que encuentran.
Enzo ofrece los caramelos en cada auto de São Paulo (Brasil) con la esperanza de salir adelante con su familia, luego de que su casa se derrumbara y perdieran sus trabajos. Aprovechan todos los trabajos temporales que encuentran.
En lugar de quedarse con los brazos cruzados esperando que las soluciones caigan del cielo, salen en búsqueda de esas oportunidades para salir adelante, ya que la mayoría no recibe ayuda y tratan de arreglárselas como pueden.
Enzo es un niño de 9 años que sabe lo que es sacrificarse por su familia, luego de que comenzara un pequeño emprendimiento vendiendo dulces en las calles por el bien de sus padres.

Su madre Ana Paula, de 34 años, y su padre Edmilson, de 50 años, perdieron sus trabajos al inicio de la pandemia en el 2020, por lo que han pensado en todas las ideas posibles para no pasar hambre.
Edmilson acepta trabajos ocasionales como electricista, pintor, entre otros, mientras Ana Paula sale a la calle con su pequeño a vender dulces en un barrio de la ciudad de São Paulo (Brasil).

Con una sonrisa en su rostro que refleja su entusiasmo y fe, Enzo lleva los caramelos en un humilde vaso de plástico. Este trabajo no era algo que quisiera hacer desde un principio, pero el esfuerzo por sus padres es lo que lo mueve y se ha adaptado bien.
“La primera vez que vendí dulces me dio vergüenza. Luego me acostumbré a ‘vender’ y a preguntar. Hay gente que baja la ventanilla, y hay gente que no quiere”, dijo el niño a VOAA.

Aunque con el regreso de las clases presenciales, Enzo no ha podido participar tanto como antes, ya que para sus padres es más importante que aprenda y no pierda su derecho a la educación.
La familia vive en un terreno que los parientes paternos le dieron, pero se derrumbó la casa que era de madera y han tratado de rearmarla, teniendo hasta el momento dos habitaciones hechas con materiales recogidos de la calle.

Su caso se ha popularizado en las redes sociales y la gente se ha unido para recaudar fondos con el fin de ayudarlos a tener una vida mejor. Ellos sueñan con tener una buena vivienda y que su hijo pueda seguir estudiando para que no tenga que volver a las calles.








