Independientes, no demandantes, ni gremiales; amorosos, adaptables a vivir de manera solitaria o acompañados. El gusto por ellos crece en una sociedad distinta, con incesante ritmo de vida, que les llama “gatijos“.
En México, el gusto por los gatos se ha incrementado exponencialmente. Académicos coinciden que en la preferencia han influido factores sociales, naturales y de conducta, pues se pueden adaptar a vivir de manera solitaria o en conjunto. Y es que los felinos pertenecen a un grupo social adaptable.
Los felinos tienen un grupo social único en el planeta, así que pueden ser solitarios en ciertos momentos, o grupales matriarcales, en otros. Son las primas, tías o abuelas las que se encargan de cuidar a las crías; son nodrizas, parteras, y en el caso de los machos, solitarios que patrullan sus cuadras en busca de hembras sólo en época de celo.
No son animales gremiales ni jerárquicos, por lo que la manera en que gatos y humanos nos relacionamos es distinta.
“La relación de los gatos es aquélla en la que si tú quieres y yo quiero, está bien, ambos queremos; si tú no quieres, no hay problema; y si ya no quiero, deberías de respetarme. Todas son maneras de la que deberíamos aprender”, dijo Patiño.
Por la manera en que fueron tratados cuando eran gatitos, algunos son sumamente sociables y cariñosos, y cuando quieres, normalmente corresponden. Sin embargo, también existen gatos más individuales porque no están acostumbrados a la socialización, y que la gente no sabe cómo fraguar ese lazo.
Veterinaria por casi dos décadas en medicina de la conducta, aseguró que los gatos son animales muy interesantes porque dependen de la educación que se les da en la infancia. Mucha gente concluye: “los perros tienen dueño, los gatos tienen staff“.








