Anderson Hernández es un niño hondureño de 8 años, acaba de cruzar con su padre a EE.UU. y perdió a su mamá hace pocas semanas. Sin parar de llorar, cuenta que enfrentó hambre, sed y sueño mientras caminaba hacia un destino que desconocía pues su papá no le dijo a donde iban en un intento por protegerlo.








